La cultura védica – organización social y espiritual de una civilización milenaria

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Autor: Śrī Ranga Purī D

La cultura védica organi­za la sociedad aplicando el principio de coopera­ción entre la diversidad de seres vivientes, quienes se com­plementan en armonía con la natu­raleza apuntando al propósi­to final de la existencia. El objetivo de la cultu­ra védica es entonces facilitar la perfección de la vida humana. Convirtiéndose en un camino que nos lleva hacia la verdad suprema, esto es, a un reencuentro con la Superalma -Dios- quien es la fuente y el propósito de nuestra existencia y de los mundos materiales y espirituales.

La organización social debería en­tonces capacitarnos para retornar al mundo espiritual -al que originalmen­te pertenecemos-, mientras nuestra labor -en esta vida- complace a Dios quien otorga de esa manera sus bendiciones y la oportunidad de una vida dichosa aquí, con proyección a la emancipación del alma del cautiverio del mundo material.

Las tres modalidades de la naturaleza

Se describe que el mundo material está diseñado para funcionar con una infinita variedad de experiencias dentro de ocho millones cuatrocientas mil -8.400.000- especies de vida, entre las cuales cuatrocientos mil -400.000- son tipos humanos. Cada entidad viviente tiene una tendencia a actuar y a disfrutar de acuerdo con la naturaleza de su cuerpo específico y las modalidades que gobiernan esta naturaleza, las cuales son tres: la bondad (sattva), la pasión (rajas) y la ignorancia (tamas). Toda entidad viviente está influenciada por estas tres modalidades o sus combinaciones, en su forma, función, relaciones y maneras de pensar, sentir y desear.

Las tres guṇa – sattva, rajas y tamas respectivamente.

Para entender cómo estas tres mo­dalidades originan toda la variedad existente, podemos analizar su efecto en nuestra experiencia visual: la mara­villosa diversidad de colores es única­mente una combinación de los tres co­lores primarios: azul, rojo y amarillo, con mayor o menor intensidad de luz. Cada color primario corresponde a una modalidad de la naturaleza. Los demás colores son combinaciones de esos co­lores primarios. Por ejemplo, el viole­ta es un combinación de rojo y azul, el naranja de rojo y amarillo, el verde de amarillo y azul. Así se van generando millones de colores, combinando en di­ferentes proporciones estos tres colo­res primarios y dando niveles de opacidad, transparencia y luminosidad. Lo mismo se aplica a todo lo que se encuentra al alcance de la mente y de los sentidos, y aún a lo que está más allá de ellos dentro de la creación. Ocurre no sólo con lo tangible como los sabores, los olores, las texturas, las formas y los sonidos; sino también con lo intangible como las ideas, los sentimientos, los pensamientos y los deseos, alcanzando el ámbito de la inteligencia y el ego. Todos ellos componen nuestro cuerpo material, el cual tiene cautiva en su interior al alma espiritual.

Todo el mundo material está gobernado por estas modalidades de la naturaleza. Es así como el proceso de liberación espiritual, o la autorrealización, se facilita en su fase inicial cuando nuestra acti­vidad es coherente con nuestras tenden­cias, vocaciones y capacidades. Y además, con nuestra edad o la etapa de vida en la cual nos encontre­mos.

Este orden social y espiritual se conoce como varṇāśrama dharma.. A quienes se organizan de esta manera para hacer avance espiritual se los llama civilizados o aryos. El varṇāśrama consiste en cuatro varṇa u órdenes sociales y cuatro ashram u órdenes espirituales.

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Este artículo fue publicado originalmente en la versión castellana del libro El Ramayana, ha sido reproducido en Academia Tattva con permisos del autor.